Breve Historia de los Dados

DADO CÚBICO más antiguo hasta ahora encontrado que data de 3.000 años a.c. “ imagen cortesia Wikipedia
DADO CÚBICO más antiguo hasta ahora encontrado que data de 3.000 años a.c. “ imagen cortesia Wikipedia

 

    El vocablo DADO proviene del latin datum, (algo) dado o jugado. Los dados se consideran derivados de la “TABA” (nombre vulgar del astrágalo de los mamíferos) y de origen asiático. En el texto épico-religioso hindúMahabhárata” aparecen menciones del juego de dados.

    Fueron también muy usados en Grecia y Roma, como consta por algunas pinturas ornamentadas en vasijas y por los objetos mismos frecuentemente hallados en excavaciones. En Roma se llamaban álea (como dijo Julio César al cruzar el Rubicón: Alea jacta est: "el dado tirado esta" o "La suerte está echada". De álea proviene aleatorio, ‘al azar’.

    Aunque generalmente se hacían de marfil o hueso, se encuentran varios de ágata, bronce y vidrio y no faltan algunos fraudulentos que tienen o han tenido relleno de plomo en uno de sus lados..

 

DADO ROMANO imagen cortesia Wikipedia
DADO ROMANO imagen cortesia Wikipedia

    En otros tiempos, los dados con formas no cúbicas eran empleados casi en exclusivo por adivinos y en otras prácticas ocultas, por ejemplo en Japón de utilizaba uno con forma de Dodecaedro regular y en cada cara se tenían grabados a los animales del zodiaco chino, el cual se utilizaba en principio como elemento místico y luego pasó a ser un elemento lúdico, pero recientemente se han popularizado en los juegos de rol y wargames.

 

     Una de las teorías dice que en los viejos tiempos se hacían rodar los huesos para adivinar la voluntad de los dioses, y eso evolucionó convirtiéndose en varios juegos de dados. En Francia actualmente se utiliza un sistema adivinatorio basado en le lectura de 4 dados al caer, el cual el resultado obtenido se compara con una tabla de posiciones donde se establecen las respuestas..

 

    Antes de que se convirtieran en herramientas para las apuestas, los dados eran un atributo del chaman. Después de eso sufrieron una evolución en su forma, tamaño y marcas. Eran hechos de madera, piedras, huesos, dientes y cuernos de animales, cáscaras de nuez y semillas. En las civilizaciones Griega y Romana los dados eran hechos de materiales más caros como el marfil, piedras preciosas, metales y porcelana. El material para los dados modernos de los casinos (dados perfectos) es celulosa dura, con bordes y esquinas afilados. La celulosa es transparente para evitar la carga de dados.
 

    Otra teoría dice que el origen del juego está en un juego Árabe antiguo, que fue pasado a Inglaterra, Francia y América del Norte. Incluso antes de la Edad Media los árabes jugaban un juego usando pequeños cubos numerados, llamados “azzahr” (que significa “la muerte”).

 

Los dados, antes de ser considerados instrumentos para el juego, se usaron como objetos mágicos destinados a adivinar el futuro. Se han podido encontrar vestigios de dados en todas las culturas antiguas-incluyendo tribus africanas, esquimales, indios de Norteamérica, aztecas, mayas, incas...-. Aquí nos centraremos en el uso de los dados más en su vertiente lúdica que adivinatoria.

    Los primeros dados conocidos se encontraron en la Antigua Sumeria, en las tumbas reales de Ur, y datan del tercer milenio antes de Cristo. Estos dados tienen forma piramidal, con dos de las cuatro esquinas taraceadas.

    

    Si bien no existen los dados de tres caras, los de cuatro son bastante corrientes. El primero fue, sin duda, la taba o astrágalo (hueso del tarso), del cordero o la cabra, que ya había sido usado para lo lúdico por los pueblos de la edad de bronce. Los egipcios los encontraron muy útiles para sus juegos de recorrido y los griegos los utilizaron como instrumentos adivinatorios y como elementos para diversos juegos.

Tabas con perforaciones que indicaban su valor
Tabas con perforaciones que indicaban su valor

    Podemos encontrar también dados de dos caras, cuya definición se puede aplicar a la moneda que se utiliza en el juego por todos conocidos del “cara o cruz”. Otros objetos, además de las monedas, que han asumido a lo largo de la historia esta función de “dado de dos caras” han sido: conchas, medias cáscaras de nuez, etc. no obstante, si se quería obtener un número distinto de cero o uno, era necesario usar cualquiera de estos objetos a puñados. Así lo hacían, por ejemplo, en el Egipto de los faraones y en la antigua China, donde se utilizaban bastoncillos con una cara plana y otra curva.

Dados Romano y Cubilete encontrado en ruinas de Cartago

 

    En la Antigua Roma se celebraba una de las festividadeslas Saturnales (en honor de Saturno, divinidad agrícola protectora de sembrados y que garantizaba las cosechas). En las Saturnales la realidad social se invertía: el señor actuaba como esclavo y el esclavo como señor; lo que antes estaba prohibido ahora estaba permitido... La fiesta era la recuperación de un presunto paraíso inicial, donde los hombres vivían sin separaciones jerárquicas, sin opresión de unos sobre otros. populares más esperadas:

    Oficialmente, hasta Julio César, las Saturnales se celebraban el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 17 de diciembre, con sacrificios y un banquete público que culminaba con el grito de Io Saturnalia. Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo que acabó festejándose, en un primer momento, de forma no oficial, a lo largo de siete días (del 17 al 23 de diciembre) para pasar después a celebrarse durante siete días de forma oficial. El calendario de Polemio Silvio del año 4.8 d.C. no llama a la fiesta, todavía viva, con el nombre del dios, sino que la llama "fiesta de los esclavos", aunque la realidad es que en sus orígenes no lo fue. Probablemente las Saturnales fueron la fiesta de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras acabar la siembra de invierno, cuando la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tenían tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano.

“    Vivir y dejar vivir” era el lema de la fiesta y, según cuenta el poeta Cátulo, su mejor día era el 17 de diciembre: Catón el Viejo, que calculaba rigurosamente y sin compasión los costos y utilidad del trabajo de los esclavos de sus posesiones rurales, les concedía en las Saturnales una ración extra de 3,5 litros de vino. Las escuelas, que en otras ocasiones no prestaban ninguna atención a las numerosas fiestas del calendario romano, cerraban sus puertas en estas fechas. En el interior de la familia se eliminaban todas las barreras que separaban al esclavo del hombre libre. Además, se liberaba a los prisioneros, que agradecidos depositaban las cadenas en el templo de Saturno y hasta se aplazaba la ejecución de las penas capitales.

 

 Lo que habitualmente estaba prohibido se autorizaba en estos días y, por ejemplo, las leyes contra el lujo permitían en las Saturnales gastar en comida una cantidad mayor que en los días corrientes y quien no aprovechaba la oportunidad para beber en exceso llamaba demasiado la atención. Y lo que nos interesa a nosotros especialmente: el juego de los dados (junto con otros juegos), estrictamente prohibido en fechas normales, unía a señores y siervos.

El motivo por el cual el gobierno se había visto obligado, en su momento, a restringir el juego por dinero (e incluso a fijar una multa por jugar) había sido la obsesión de algunos romanos hacia los juegos de azar, obsesión que se había convertido en un problema social. Esto, de hecho, no dejaba de ser algo extraño para los romanos, que raramente ponían límites a cualquier tipo de actividad civil o comercial. Esta prohibición sólo se levantaba, como decimos, en la semana de fiesta de las Saturnales. De todos modos, seguramente lo único que cambiaba era el jugar públicamente o no, porque durante el resto del año se seguía jugando y apostando en la clandestinidad.

 

 

Ya dijimos en la entrada anterior sobre el uso de los dados, que los romanos solían lanzar dos dados en sus juegos (al contrario que los griegos, que lanzaban tres). También hablamos del uso del fritillus (que valía tanto para los dados como para las tabas), que era una especie de cubilete muy similar a los modernos que se usaba, principalmente, para evitar hacer trampas. Para evitar las trampas, muchos de los fritillus tenían protuberancias en su interior para favorecer que los dados dieran vueltas.

"Ahora, esclavo, se te permite jugar con tu señor".

Siguiendo con este mundo al revés, en las Saturnales también se caricaturizaban leyes y cargos públicos. Luciano nos da una idea de su gobierno burlesco poniendo en boca del dios Saturno estas palabras en alabanza de su fiesta:

"Y una vez que los dados te dan la suerte de ser rey, sólo en virtud de esa dignidad tienes el derecho a que no se te impongan órdenes ridículas, mientras que tú puedes ordenar a uno que declare algo vergonzoso de sí mismo, a otro que baile desnudo, a un tercero que cargue con la flautista y la lleve a hombros tres veces por toda la casa; todo ello es, sin duda, una prueba de que puedo repartir dones importantes."

Pero los juegos de dados no eran populares sólo entre los “romanos de a pie” sino que esta pasión llegaba a todos los estratos sociales y además de jugarse en tabernas, casas de juego, burdeles, calles, campamentos militares... algunos emperadores como Calígula o Cómodo (que sentían una gran pasión por los dados) llegaron a convertir el Palacio Imperial en una casa de juego para recaudar dinero para el erario. En cuanto a ganancias en las apuestas, sabemos, por ejemplo, que un jugador anónimo ganó a los dados en Nuceria, población cercana a Pompeya, la cantidad de 855 denarios y medio (3422 sestercios). También se dice que Augusto en una noche perdió 20.000 sestercios y que Nerón apostaba 400 sestercios en cada tirada.

Otra característica de estas jornadas era que los esclavos se vistieran con las ropas de sus señores, que les servían en la mesa, mientras ellos despotricaban contra sus dueños sin temor a ser castigados. Esta inversión de la jerarquía social ha quedado reflejada en la imagen que adorna el mes de diciembre en el calendario litúrgico (del año 336 d.C.) de Furio Dionisio Filocalo, donde se aprecia una mesa de juego con dados y cubilete y debajo la siguiente inscripción:

Dados Romanos encontrados en las ruinas de Pompeya
Dados Romanos encontrados en las ruinas de Pompeya

 

    Al hablar de los griegos, cabe destacar que éstos fueron los primeros en utilizar las tabas como un puro juego de dados estableciendo apuestas; así, atribuyeron a las cuatro caras del astrágalo (los dos extremos afilados no cuentan) un valor numérico distinto: 1 punto para la cara “medial” (plana), 6 puntos para la cara lateral (la “S”), 3 para la cara dorsal (la protuberancia) y 4 para la cara “plantar” (el hueco).

    Una leyenda griega cuenta que, concretamente, el inventor de los juegos de dados fue Palamedes, un héroe militar griego (se le atribuyen otros inventos, como el ajedrez o el alfabeto griego) y el invento tenía como objetivo entretenerse y entretener a sus colegas durante las entonces tan comunes guerras de asedio, en las que, esencialmente, un ejército rodeaba a una ciudad y trataba de agotar a sus defensores hasta que se rindieran o estuvieran suficientemente debilitados como para intentar un asalto a mano armada sobre sus murallas. Estos asedios eran usualmente prolongados, durante muchos días no sucedía nada, y a veces las cosas seguían así por meses, dependiendo de cuántas provisiones tuvieran los asediados para poder sobrevivir; no es de extrañar que en tal contexto y sabiendo que sus vidas estaban en juego, los soldados buscaran formas para entretenerse.

    

    Si nos trasladamos ahora de Grecia a Roma no nos queda más remedio que comentar la tan conocida frase: Alea iacta est (los dados están echados, la suerte está echada), frase que dijo Julio César al ordenar a sus tropas cruzar el Rubicón y desencadenar la guerra civil que habría de llevarle al poder. Ese alea al que César se refería significaba exactamente “juego de dados”, igual al que conocemos en la actualidad, formado por cubos que en cada cara tienen, grabados o pintados, unos puntos que van de uno a seis, dispuestos de modo tal que las caras opuestas suman siempre siete (el dos opuesto al cinco, el tres al cuatro, el uno al seis). Fueron los griegos los que mejoraron el dado cúbico fijando esta ordenación, los romanos lo retomaron y el sistema se extendió por todo el viejo Mundo, probablemente asociado a un juego de recorrido.

Dado Griego
Dado Griego

 

    El éxito de este dado de seis caras se debió a su forma más regular, que permitía al dado “rodar”, y al mayor número de caras respecto a un volumen pequeño: un solo dado bastaba para sustituir a dos o tres tabas o un puñado de conchas. Este dado cúbico nació, probablemente, en la civilización de los Hindúes, hacia el 2600 antes de Cristo. Después sería adoptado por Persia (el Irán actual) y en Mesopotamia (se han descubierto en las excavaciones arqueológicas). Desde allí, llegaría a Asia Menor y Grecia, siendo en esta última donde acabaría mejorándose tal y como hemos explicado.

    Existe una teoría que dice que este juego proviene de las Cruzadas, allá por el siglo XII. Así, en 1125 d.C., Sir William de Tyre, liderando tropas inglesas, asediaba una fortificación árabe llamada Asart (o Hazarth), y fue este castillo el que dio nombre al pasatiempo preferido que los ingleses disfrutaban en los descansos de la batalla: el Juego de los Dados que habían aprendido en territorio islámico. Este juego aprendido por los cruzados se fue extendiendo hacia el resto de Europa, ayudado por los soldados que volvían a casa y por los mercaderes que recorrían todo el mundo conocido.

   

Murillo: Niños jugando a los dados
Murillo: Niños jugando a los dados

    En el siglo XVII el Juego de Azar ya se había extendido por toda Europa y no era difícil encontrar jugadores en tabernas y posadas de todo el continente, en las que se jugaba clandestinamente. Además, se podían encontrar verdaderas competiciones en los antepasados de los actuales casinos en los que la nobleza se divertía dilapidando sus fortunas.

    Sin movernos de siglo, un avance importante en el campo de las matemáticas fue la aparición de la teoría de la probabilidad que nació a causa de un problema presente en los juegos de azar, el llamado “problema de puntos”. En 1654 Pascal se encontró ante un problema planteado por unos jugadores de dados que, después de iniciar una partida, se vieron obligados a abandonarla y querían saber cómo dividirse la apuesta.

 

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